domingo, 14 de agosto de 2011

Cupcakes red velvet



Ya sé que llevo 5 días en silencio, pero es que he tenido una pequeña guerra con mi pen drive, que ha decidido no dejarme abrir los archivos donde tenía las recetas. Pero en fin, después del cabreo, aquí os traigo unos cupcakes que, cuanto menos, tienen un sabor sorprendente. Están buenísimos, no sé cómo describir el sabor, por eso digo que son sorprendentes. El bizcocho no es muy dulce, por lo que, con la crema que lleva arriba, es una combinación perfecta.




La receta está basada en una de Alma, de Objetivo: Cupcake perfecto, a la que ya cité en otra ocasión, y ella, a su vez, la ha adaptado basándose en dos: la del libro "The hummingbird bakery. Cupcakes and muffins" y la de la web joyofbaking.com (incluye un vídeo sobre cómo hacerlos).




Cuando leas los ingredientes, no te asustes y pases a leer otra receta, que el resultado de ésta es genial. Además, el color rojo del bizcocho dejará con la boca abierta a quien le pegue un bocado. No me digas que no son bonitos...




Los red velvet son algo así como los reyes de los cupcakes, de los que todo el mundo habla y que a todos gustan; son un sabor entre típico y mítico en el mundo 'cupcakero'. Bueno, no me enrollo más, que la explicación de la receta es bastante larga.


Los ingredientes para 12 cupcakes medianos son:

55 gramos de mantequilla
150 gramos de azúcar
1 huevo
1 cucharada sopera de cacao en polvo sin azúcar
Una pizca de colorante rojo en pasta o gel
1 cucharadita de vainilla en polvo
120 ml de leche
1/2 cucharada de zumo de limón
150 gramos de harina de repostería
1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
1 cucharadita de vinagre de vino blanco

Para el buttercream de queso:

40 gramos de mantequilla
85 gramos de queso crema (Philadelphia o similar)
200 gramos de azúcar glas

Elaboración:


Precalienta el horno a 170º y coloca cápsulas para cupcakes en un molde.


Tamiza la harina y el cacao en un recipiente y reserva.


Echa en un vaso la leche y el limón y déjalo reposar. No te asustes cuando veas el resultado, se trata de que la leche se corte y no, no te van a sentar mal los cupcakes aunque estén hechos con leche cortada. En la receta original en vez leche cortada utilizan lo que en inglés se llama buttermilk, que es el suero que suelta la leche al hacerse mantequilla, pero es muy difícil de encontrar en España, así que la leche con limón es nuestra solución casera. Si vives en zonas donde haya muchos turistas europeos, pregunta en los supermercados Lidl, porque he leído en algunos foros de cocina que en ciertas zonas de España lo tienen. Si no, no te compliques, mezcla la leche y el limón, espera de 5 a 10 minutos y ¡tachán! Listo para usar. Este ingrediente es el culpable, al parecer, de que el pastel esté tan tierno porque aporta humedad a la masa.


La mantequilla debe estar a temperatura ambiente. Es muy importante que no esté ni fría ni derretida, así que no valen atajos: hay que acordarse de sacarla del frigorífico unas horas antes de preparar la receta. Bátela con las varillas (si tienes eléctricas será más cómodo) durante uno o dos minutos. Sin dejar de batir, añade el azúcar y espera a que blanquee. Tardará entre 2 y 3 minutos.


Añade el huevo, pero cáscalo sobre un vaso o un cuenco para evitar que pueda caer en la masa un trocito de cáscara. Añade también la vainilla en polvo y espera a que el huevo esté totalmente integrado. Baja de vez en cuando la masa que se queda pegada por los bordes del bol.


Incorpora a la masa la mitad de la harina tamizada con el cacao a cucharadas. Echa la leche cortada y espera a que la masa la absorba. Añade la otra mitad de la harina tamizada con el cacao. Ahora es el momento de teñir la masa de su rojo característico. Ves añadiendo el colorante poquito a poco, para conseguir el tono. Verás que los colorantes en pasta o en gel tiñen mucho más que los líquidos, no cambian la textura de la masa y aportan muy poco sabor, es imperceptible. Yo he usado el gel Red red de Wilton.


Mientras se tiñe la masa de manera homogénea, mezcla en un recipiente la cucharada de vinagre con la media de bicarbonato sódico. Sí, esta es otra de las cosas raras que tiene esta receta, pero cuando probéis el resultado os olvidaréis de todo. Mueve un poco y, cuando veas que hace burbujas, incorpóralo a la masa. Inmediatamente después de incorporarlo debes rellenar las cápsulas y meter la bandeja en el horno, porque el bicarbonato empieza a hacer reacción rápidamente (¡¡por eso no hay foto de esta mezcla burbujeando!!).

Echa cucharadas de masa en los papelitos que tenías preparados, llenándolos hasta 2/3 de su capacidad. Introduce la bandeja en el horno y cocina durante 20-22 minutos, aunque dependerá del horno. Para saber si están hechos, pincha uno con un palillo y mira que salga limpio.


Saca la bandeja del horno y espera unos 5 minutos a que se enfríen. No los saques de su molde porque si no, se te pueden despegar del papel. Pasado ese tiempo, colócalos en una rejilla para que terminen de enfriarse. Mientras, puedes preparar la crema de queso con la que vamos a decorarlos.


Después de mucho leer por ahí, parece que lo típico es que estos pastelitos red velvet (cuya traducción es 'terciopelo rojo' y no hace falta explicar por qué) vayan acompañados de un glaseado de buttercream de queso. ¿Qué es eso? Una crema de mantequilla con queso crema (Philadelphia o similar). En España parece que la crema de mantequilla no atrae mucho, pero en cuanto la gente la prueba cambia de opinión, así que tranquilo, hazla que triunfarás.

Pon en un recipiente la mantequilla a temperatura ambiente y bate con varillas durante un minuto. Añade el queso y sigue batiendo hasta que se mezclen. No te pases, porque si no el queso se hará líquido y no podrás utilizarlo para decorar. Añade el azúcar glas y, antes de batir, pon la tapa si no quieres que el polvo llegue a todos los rincones de tu cocina. Bate solo hasta que la masa sea homogénea.


Llena una manga con la crema y pon la boquilla que prefieras (yo puse una lisa intermedia). Decora los cupcakes cuando estén totalmente fríos, si no, la crema se derretirá. Una vez decorados, no puedes meter los cupcakes en el frigorífico porque se resecará tanto el bizcocho como la crema. Aguantan 24-48 horas.


Si queréis sorprender con un bocado original, no dudéis en hacer estos red velvet, los reyes de los cupcakes.


6 comentarios:

  1. Esos cupcakes tienen una pinta estupenda!! Y rojos rojos que te han quedado!!! Me quedo por aquí!!!

    Un besito!!! :)

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  2. Hola Andrea, muchas gracias. La verdad es que estaban riquísimos. Anímate a hacerlos y ya me cuentas!!

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  3. la verdad es que son especiales, incluso en tarta. Hay poca gente a la que no le guste el red velvet. Te han quedado espectaculares.

    Un saludo

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  4. Estaban muy ricos, Jo. Gracias por visitar el blog!!

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  5. Gracias por tu receta. La incluyo para unos cursos que estoy haciendo!

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